Jóvenes sirviendo a la comunidad
Los beneficios personales, tanto espirituales y emocionales, de ayudar son innumerables. Tristemente, los hispanos tenemos la reputación de no que no hacemos servicio voluntario.
Hoy quisiera enfatizar que es el momento de romper ese estereotipo. Qué mejor que comenzar a motivar a nuestros jóvenes a aprender desde temprana edad la importancia del servicio comunitario.
Las escuelas están haciendo obligatorio que cumplan un número mínimo de horas de servicio voluntario (community service), pero como padres, abuelos y adultos cercanos es nuestro deber servir de modelos y enseñarles a no estar centrados en sí mismos y que aprendan a hacerlo con gusto.
Trabajando Juntos es una coalición sin fines de lucro que formamos en el 2000 para aprender sobre los servicios disponibles en la comunidad, poder referir y educar a nuestra comunidad sobre diferentes temas de interés. Todos los que formamos la directiva somos voluntarios, pero no es de nosotros que deseo escribir hoy. Quiero dedicar esta columna a los jóvenes voluntarios que nos ayudan en su tiempo libre.
Rebekah Romero es una joven de 15 años que por segundo verano está prestando servicio voluntario a nuestra coalición. Ella está encargada de tareas secretariales y lo hace con un nivel de profesionalismo que muchos adultos envidiarían.
Nicolás Arbeláez-Pardo, de 17 años, nos está ayudando a crear la página Web y actualizando la página de Facebook. Todo esto es complicado y toma tiempo y dedicación para que quede bien y este joven tiene las destrezas, pero más que nada el deseo de servir.
Valentina Jiménez tiene 15 años y ayuda a Rebekah con traducciones al español y otras tareas desde su casa, porque tiene que ayudar a cuidar a sus hermanos menores mientras su mamá trabaja.
Lo maravilloso es que nadie ha obligado a estos jóvenes a servir; ellos se han ofrecido a ayudar. Estoy segura que han aprendido de sus padres y de otros adultos significativos en sus vidas la importancia del servicio comunitario.
Al observar su entusiasmo y compromiso, podemos vislumbrar que estos jóvenes tendrán gran éxito en sus trabajos, pero más que nada como seres humanos.
Los jóvenes de hoy son los líderes del mañana. Hagamos todo lo posible para que, al igual que Rebekah, Nicolás y Valentina, ellos puedan desarrollar los valores y destrezas necesarios para seguir construyendo un futuro lleno de posibilidades.
